Muchos de nosotros poseemos grandes ideas, o por lo menos
eso pensamos, y deseamos convertirlas en el negocio que hemos soñado, ya sea porque
nos apasiona o porque creemos que es aquello que nos capultara financieramente,
una combinación de las dos tal vez sería lo óptimo, pero hoy nos ocuparemos de cómo
llevar esa idea a algo tangible como puede ser tu propio negocio.
El plan para pulir tu
idea
Si crees que el business plan es sólo un trámite obligado
para pedir una subvención, convencer a un socio o conseguir un crédito... mal
empiezas: es un documento que te ayudará a pulir y contrastar tú idea de
negocio. Descubre en qué podría fallar tu proyecto antes de ponerlo en marcha.
Plan de negocio
Es posible que durante el proceso de elaboración del plan de
negocio ‘descubras’ que tu idea no era tan perfecta como pensabas.
No hemos realizado encuesta alguna al respecto, pero si
preguntáramos a emprendedores sobre cuáles son los motivos que justifican hacer
un plan de negocio o business plan, muchos dirían que lo escriben para pedir
una subvención, buscar un inversor privado, presentarlo ante el banco para
solicitar un crédito o… Todos esos argumentos valen como respuesta, pero la
esencia de un plan de negocio no radica ahí, sino que hacerlo servirá para mejorar
nuestra idea de negocio antes de lanzarla.
NO ES UN TRÁMITE
“Un plan de negocio sirve para plasmar las ideas, para
clarificarlas, aclararlas, pulirlas y contrastar, dentro de lo posible, la
viabilidad de la empresa, es decir, que ayuda a hacerla técnica, legal y
comercialmente interesante, y a que sea rentable, económicamente de beneficios
y financieramente se pueda poner en marcha. Hay personas que hacen el plan de
negocio sólo pensando en una obligación para conseguir una ayuda. Es como si
hicieran un trámite”.
“El primer error que intentamos corregir es que vean el
business plan como una herramienta de reflexión acerca de su negocio. Muchos
piensan que es un puro trámite, que es un documento en abstracto que lo tienen
que hacer porque se lo van a pedir cuando vayan a presentar su proyecto delante
de un inversor. Les insistimos en que es una herramienta de trabajo propia, de
reflexión y de concreción, para identificar lagunas. Es un documento que no
deben subcontratar”.
VISIÓN CONSENSUADA
“Lo primero que se recomienda es que el plan de empresa debe
ser un ejercicio que trabajen entre todos, que tiene que servir para consensuar
la visión que tienen del nuevo proyecto. En ocasiones, aquellos emprendedores
que no están de acuerdo con lo que se está haciendo acaban apartándose del
proyecto. Y consideramos que eso es un éxito, porque si, al principio, empiezan
a surgir tensiones entre ellos, con el tiempo esas asperezas pueden enviar al
traste a la nueva empresa. De los emprendedores que se quedan, en ese esfuerzo
que han demostrado, suelen acabar entendiendo qué habilidades tiene cada uno y
se produce un reparto bastante amigable de las funciones”.
Sin desvirtuar lo anterior, también es cierto que el plan
sirve para conseguir una subvención, convencer a un socio inversor... Y, “dependiendo
de a quién se lo vayas a presentar, destaca en el resumen ejecutivo los tres o
cuatro aspectos que más le puedan interesar. Por ejemplo, si la subvención está
orientada al desarrollo local, resalta los aspectos dinamizadores de tu
proyecto (creación de empleo, proveedores). Si buscas el apoyo de un inversor,
subraya aspectos como la estructura financiera, las formas de entrar y salir
del capital o el retorno de la inversión. O si es para un cliente, averigua qué
aspectos le interesan más, cuáles son sus necesidades, y destaca las ventajas o
beneficios que les aportará tu producto o servicio”.
Todas las dudas
Quien analice el plan deberá saber, tras haber leído las
primeras páginas, a qué se dedicará la empresa, cómo venderá, por qué le
comprarán, quiénes la promueven, cómo se van a financiar... “Responderá a las
dudas que pudieran surgir. Y luego destacar unas características u otras,
dependiendo del destinatario”.
Tu idea de negocio puede ser la mejor del mundo… para ti. Y
como carecemos del poder de la verdad absoluta, debes validar tu idea –antes de
presentarla a futuros socios– recabando la opinión de terceros. “Un error es
hacer el proyecto y no compartirlo. Se deja como un documento interno de la
empresa. Se debe enseñar y contrastar el plan con el mayor número de personas
posibles, no sólo profesionales del sector en el que se desenvolverá nuestra
empresa, sino también con familiares y amigos, ajenos al mercado. Escucha sus
opiniones y comprueba si han comprendido la idea de negocio pidiéndoles que te
la expliquen”.
Entre las preguntas que se le deben hacer a nuestro crítico
estarían: ¿a qué me voy a dedicar?, ¿cuál es mi elemento diferenciador en el
mercado?, ¿cuáles son mis puntos débiles y fuertes?, etc. Así comprobaremos que
la persona ha entendido el plan. “Lo ideal sería que lo viera, además del que
no domina la materia, un experto en planes de negocio, para saber si los contenidos
y la estructura son coherentes, y un experto del sector específico”.
Cuando vas en busca un inversor, éste ya da por hecho que
has conseguido cuadrar los números de tu plan de negocio. Eso, en principio, es
muy fácil con una aplicación informática.
Pero lo que te va a exigir, al ser nuevo en el mercado, es que
argumentes por qué los clientes te van a comprar a ti y no a la competencia.
Para ello, debes ofrecer algo diferente y pensar en cuál es tu propuesta de
valor.
CÓMO TE VAS A VENDER
La mayoría de los planes de negocio que se presentan tienen
su punto fuerte en la descripción y explicación de las tareas y servicios que
hará la empresa. “Es lo que domina el promotor y lo detalla llegando a ocupar
el 40% del plan. La parte de la comercialización –cómo voy a vender, por qué me van a comprar, etc. – suele ser mucho
más pequeña”.
Se recomienda que el plan esté equilibrado entre sus
distintas áreas “e incluso se ponga mayor
énfasis en cuáles son los elementos diferenciales o de mejora que ofreceremos
para atraer a los clientes: por ejemplo, la calidad, la ubicación, la
promoción, la mejora en el precio...”.
Según expertos, muchos emprendedores se centran más en la
descripción técnica (qué y cómo lo vamos a hacer), pensando en que es tan buena
su idea de negocio que solo con eso van a conseguir vender. “Pero la clave está en traducir todo eso en
una solución a un problema. En ese punto flojean los planes porque también es
la parte que menos dominan. Y es muy importante conocer a tu cliente, qué
ventajas tiene tu producto, cómo se lo vas a ofrecer, quién te va a comprar,
por qué…”.
BENEFICIO PARA EL
CLIENTE
La mayoría de los emprendedores tecnológicos, “basan sus
presentaciones en las especificaciones de sus productos y se olvidan de los
beneficios para el cliente. Les insistimos en ‘no me hables de las características técnicas, sino de los beneficios
para el cliente. Ponte en su lugar’. En principio, no lo ven clave, porque
para ellos lo importante es la tecnología que desarrollan”.
Promotores de startups destacan: “les animamos a que hagan
el trabajo de campo, a que conozcan en vivo el mercado, a que lo palpen de
primera mano. Eso les permitirá plasmar en el plan cómo va a reaccionar el
mercado ante la oferta que le van a lanzar. Hacer ese trabajo previo les ayuda
a situarse en el mercado y ser conocidos antes de lanzarse. Y también les
servirá para saber si el mercado estará maduro para recibirles con garantías
por si tuvieran que reorientar sus planteamientos”.
Como son proyectos innovadores que surgen en entornos
tecnológicos, suelen ser emprendedores muy técnicos. “Y nuestros consejos son
siempre que busquen socios que puedan facilitarles la entrada al mercado. En
ese sondeo previo de búsqueda de socios comerciales, industriales,
tecnológicos, etc., contar con su experiencia y su opinión cualificada sobre
nuestra innovación es clave”.
Muchos emprendedores consideran competencia sólo aquellas
empresas que prestan su mismo servicio, y así lo plasman en su proyecto. Este
error se debe a que desconocen el concepto de ‘producto sustitutivo’: aquel
que, sin ser idéntico, cubre la misma necesidad.
Aquí ejemplos: “Una empresa de turismo náutico en una
ciudad, aun siendo la primera, tiene competencia. Primero, cubre una demanda de
ocio; segundo, de práctica deportiva, y tercero, de práctica deportiva al aire
libre. Aunque no exista ninguna otra en la zona que ofrezca piragua o windsurf,
sí tendrá competencia en las categorías de oferta deportiva y de ocio”. Otro
ejemplo clásico es la relación entre cine, teatro y fútbol televisado. “Los dos
primeros bajan en el número de espectadores cuantos más partidos se
retransmitan y mayor sea su interés. Es probable que los planes de los
empresarios teatrales no contemplaran al fútbol como potencial competidor”.
Conocer el mercado,
la competencia, los potenciales clientes...
Puede parecer una obviedad –y lo es–, pero no siempre se
cumple. Uno de los errores más frecuentes entre los emprendedores es la falta
de prospección del mercado en el que van a operar. Desconocen a la competencia,
a los posibles proveedores, las condiciones del mercado... Estudiar estas
variables a fondo ayuda a fijar unas previsiones de ingresos más realistas.
En ocasiones, no lo tienen ni cuantificado. “Dicen que no
tienen competencia o si la hay la infravaloran. Los proyectos adolecen de
contacto con proveedores, con potenciales clientes… Y todo eso, después se
traduce en que las previsiones de ingresos no son realistas, no son fiables, no
tienen base, porque no han prospectado el mercado, no han analizado seriamente
a los competidores o no han buscado a sus potenciales clientes”, “todas las
previsiones que hagan van a derivar del peor o mejor análisis del entorno en el
que se van a desenvolver”.
Por tanto, se debe estudiar a fondo cuál sería su mercado
potencial. “Para averiguarlo, en muchas
ocasiones se basan en información publicada y pocas veces hacen un trabajo de
campo propio, que es la mejor información que les podría ofrecer para su
previsión de ventas. Por ejemplo, establecer un contacto directo con quienes
podrían ser sus futuros clientes o con los distribuidores con los que podrían
trabajar, que son los que conocen el mercado, cómo un producto va a ser
aceptado, cómo va a responder el cliente ante esa oferta, etc. Si estuvieran
bien hechas todas esas cosas, la previsión de ventas en varios escenarios será,
lógicamente, más acertada. Nunca al 100%, pero sí se acercaría bastante. Y eso
lo echamos en falta”. Ese análisis
previo del entorno de mercado te servirá, por tanto, para definir tu plan de
negocio y evitará ponerte a vender a ciegas, ya que sabrás a quién dirigirse.
“ Es necesario analizar a la competencia para
saber qué están vendiendo, si tienen un producto muy parecido al nuestro, en
qué se diferencia, qué políticas de márketing siguen, qué venden, a qué precio,
con qué gastos, qué acciones comerciales desarrollan, etc. Y a partir de ahí,
se puede estimar qué les cuesta a la competencia, en qué gasto está incurriendo
para hacer todo este tipo de estrategias, etc. Todos esos datos son muy
interesantes para nuestro plan. No sólo imaginar y calcular lo que nos costará
la implantación y qué ganaremos, sino también estudiar a fondo ese entorno en
el que nos moveremos”.
LOS PEQUEÑOS DETALLES
"Se tienen muchas
dificultades en mapear la competencia, en medir el mercado o en segmentarlo.
Como tratamos a emprendedores tecnólogos, les insistimos que las tecnologías
deben ser globales y no se pueden quedar midiendo sólo los mercados locales,
aunque su intención sea sólo la de atacar el español”.
Otra veces, “nos dicen que sí hay competencia, pero el
análisis no lo tienen hecho. En el caso de emprendedores que vienen del
mercado, muchos creen conocer muy bien el entorno en el que se moverán, pero
desconocen muchos detalles. En la mayoría de los casos, se centran en analizar
la competencia directa en cuanto a producto final. Y nosotros les llevamos un
paso atrás y les preguntamos: ‘ ¿Hay
tecnologías o tendencias que sustituyan tu desarrollo?’ Pueden considerar su
producto o servicio muy innovador, pero para la misma necesidad, es posible que
ya haya otra solución. Por defecto suelen estudiar y analizar empresas que
estén haciendo lo mismo. Y eso es muy peligroso porque la competencia puede
venir de otros mercados”.
Que no fallen los
números
La principal consecuencia de una mala planificación
financiera será la falta de liquidez, que atacará de lleno a tu supervivencia.
Para evitarlo, cuenta con un fondo de maniobra suficiente para los primeros
meses, evita gastos superfluos y busca constantemente financiación. Ten un
fondo de maniobra que te asegure liquidez y controla tus gastos fijos.
Liquidez
Es importante administrar de forma disciplinada los gastos
de la empresa y considerar que los ingresos no son para uso personal.
Conseguir liquidez. Ese es el objetivo que debe marcarse a
fuego todo emprendedor. “Los principales problemas vendrán por temas
relacionados con la liquidez, porque al ser empresas nuevas sus productos están
poco maduros en el mercado y las reglas de juego con sus proveedores y clientes
no están aún consolidadas. Y, por tanto, tendrán grandes necesidades de
liquidez para poder abordar todo lo que tengan planificado y para hacer frente
a las contingencias que van surgiendo, que suelen ser muchas”.
Lo primero que debes calcular es qué inversión inicial
necesitarás para arrancar. “Si un emprendedor no es capaz de buscar y obtener
suficientes recursos, ya sean propios o externos, que le den credibilidad al
proyecto, mal empieza”. Otro error inicial durante la búsqueda de recursos es
intentar financiar todo el proyecto en una fase.
El segundo punto que deben asegurarse es un fondo de
maniobra suficiente para los primeros meses de actividad, mientras no hay
ingresos. “Y sobre todo para evitar los desfases entre la previsión de ingresos
y gastos. Cuando facturan piensan que van a tener el dinero enseguida y puede
que los clientes tarden en pagarles o directamente se conviertan en morosos. Se
les acaban descuadrando todos los números y el poco dinero que tienen de fondo
de maniobra les hace entrar en números rojos”. Se recomienda calcular un
porcentaje de impagados en la previsión de ventas. “En el plan, suelen poner
que lo venderán, pero ¿qué pasa con los clientes que no pagan? Deben tener
previsto que no todo lo que vayan a vender lo van a cobrar a tiempo”.
Los problemas no vienen sólo en la fase de planificación
económica-financiera, sino también en el día a día, cuando el negocio ha
comenzado a andar. “Desconocen la diferencia entre tesorería, gasto, pago,
cobro, ingreso, beneficio, etc. No saben muy bien para qué sirven los
indicadores básicos de tasa de retorno, punto muerto, etc. Confundir todos esos
conceptos les hace endeudarse demasiado pudiendo llegar a creer que tener mucha
tesorería, en un momento dado, significa tener muchos beneficios y pueden
empezar a gastar, cuando en realidad no es así”.
Ese desconocimiento les lleva también a no saber cómo se
aplican las amortizaciones a la hora de hacer inversiones en activos fijos.
“Incluso cuando las cosas van bien y hay tesorería empiezan a hacer compras e
inversiones sin planificar y no se dan cuenta que muchos activos fijos al final
suponen unos gastos fijos cautivos durante mucho tiempo debido a gastos de
mantenimiento, asesoramiento, formación, consumibles, etc.”., en ese sentido,
no se suele analizar bien si ese activo se va a utilizar todo el tiempo o si es
más conveniente alquilarlo, comprarlo o externalizarlo. “Suelen cargarse mucho
con gastos fijos porque piensan que todo debe estar dentro de la empresa y no
analizan la posibilidad de externalizar servicios”.
Otra cuestión que no se suele prever en los planes de
tesorería son los pagos relativos a impuestos. “Se piensa que todo lo que hay
en la tesorería son beneficios y no se prevé una partida para pagar el IVA y la
Seguridad Social”.
NO TE QUEDES SIN PLAN
B
Que fácil sería todo si se cumplieran nuestras expectativas,
si acertáramos al cien por cien en todas nuestras predicciones, si el mercado
se comportara como hemos planificado, si vendiéramos como imaginamos, si los
proveedores y clientes cumplieran los plazos, si… Pero, ¿qué ocurriría si uno o
todos los supuestos fallasen?
¿Está preparada tu
nueva empresa para la pérdida de tu mejor cliente o para la negativa de tu
socio financiero de inyectar más dinero o para hacer frente al retraso en los
pagos de tus clientes o a la entrada en el mercado de un competidor
financieramente más fuerte que tú? Esos supuestos son sólo algunos ejemplos
para los que deberías tener preparada, al menos, una alternativa.
“Los planes de negocio fallan porque la gente suele plantear
muchas expectativas de lo bien que pueden ir las cosas y dedica muy poco tiempo
a analizar cuándo no van a ir tan bien. No se suelen hacer planes de
alternativas para cuando el negocio no va bien y pueda seguir funcionando. Por
tanto, es recomendable establecer planes B por si entra un competidor con más
pulmón financiero que el mío y me copia o por si, llegado el momento, vendo mi
negocio y me mantengo como gestor del proyecto, etc.”, “Me gustan más los
planes realistas, tirando a pesimista, en el que se planteen tres o cuatro
alternativas, por si el primer proyecto falla. Siempre hay que tener un plan B.
El riesgo está en enamorarse de tu idea, verla tan idealizada que no te permite
ver por dónde te van a venir los golpes”.
Hay que considerar que: “los planes de contingencia dan una
idea a los posibles inversores de que el emprendedor es muy imaginativo y tiene
recursos frente a los imprevistos. Todo inversor sabe que está frente a una
start-up y la incertidumbre siempre está ahí y la conocen. No obstante, siempre
es bueno saber cómo se enfrentará ese equipo al riesgo de los inicios”.
LA PEOR SITUACIÓN
POSIBLE
Recuerda que tal vez una de las cosas que más se arrepientan
los emprendedores tiempo después “es de no haber hecho una previsión lo más
ajustada posible a la peor situación que se pueda dar de los flujos de caja, es
decir, de cuándo va a entrar y salir el dinero y con qué dinero nos vamos a
encontrar. Podemos hacer varios escenarios, pero en el peor de los casos ¿qué
pasará? ¿Cuándo va a entrar dinero? y ¿qué necesidades voy a tener de financiar
a corto esa liquidez?”.
ADAPTARSE A LOS
CAMBIOS
¿Quién no ha oído hablar de la necesidad de adaptarse al
cambio? Pues en un plan de negocio, se hace aún más evidente. “Es un error
ceñirse al plan de empresa y enrocarse en él. Son necesarias la flexibilidad y la agilidad
de pensamiento para salirnos del plan de negocio”.
“Hay que tener mucha cintura para adaptar rápidamente tu
modelo de negocio –que no cambiarlo– a las nuevas exigencias del mercado.
Sobrevive el que se adapta al cambio. Y para hacer eso debes haber estudiado
las alternativas”.
ANTE TODO, ANTICÍPATE
“Cuando los proyectos empresariales comienzan a andar, se
recomienda que focalicen objetivos, que prioricen, que tomen decisiones, que se
anticipen al mercado haciendo análisis a corto, medio y largo plazo. Siempre
les preguntamos que, además de lo que tienen planificado, en qué otras
alternativas están trabajando, por si su primera opción falla o se ralentiza su
desarrollo o hay problemas. Mientras, siempre deben plantearse ¿qué otras
alternativas tienen para ir subsistiendo, llegado el caso?”.
El plan debe revisarse a corto plazo. “La empresa es un ente
vivo, que está continuamente explicando sus proyectos a terceros y, si no lo
tiene actualizado, no se corresponderá con la realidad del mercado”.
Muchos emprendedores, una vez que han finalizado su plan, lo
guardan y no vuelven a utilizar. “El plan de empresa debe ser la referencia
para saber dónde están o cuánto se han desviado de lo previsto tras los
primeros meses. Y hay que dar por seguro que nos vamos a desviar, y bastante,
de lo previsto en el plan, por mucho que se hayan estudiado y analizado todas
las variables. Eso no significa que el plan haya sido inútil. Ahora nos
permitirá saber si los datos son positivos o negativos, si la línea principal
de ingresos que preveíamos ha fallado y por el contrario una línea que teníamos
catalogada dentro del bloque de ‘otros’, por ejemplo, supone el 50% de la
facturación. Nos dirá si frente a los cobros a 30 días, los ingresos los
tenemos a 60. Toda esa información de la realidad contrastada con nuestro plan
nos permitirá reaccionar y tomar decisiones con un referente y sobre una base
conocida. Esto nos obligará a actualizar el plan para tener una nueva foto de
nuestra situación real”.
DE LA TEORÍA A LA
PRÁCTICA
7 Consejos para
transformar tu idea en un negocio rentable.
1. El 'business plan'
como documento guía. El plan de negocio no es un mero trámite para
conseguir un crédito o una subvención. El emprendedor debe utilizarlo como un
documento de reflexión para plasmar las ideas, clarificarlas y pulirlas. Una
especie de autoanálisis permanente de tu enfoque de negocio.
2. Perfecciona tu
idea. Puede que tú pienses que tu idea de negocio es la mejor del mundo,
pero esta percepción puede no ser real. Antes de ponerla en marcha, compártela
con el mayor número de personas posibles: expertos en el sector, profesionales,
consumidores, amigos...
3. Un estudio, a
fondo, del mercado. Debes obtener la mayor información posible: estudios
sectoriales de tu sector, información sobre la competencia, análisis de
satisfacción de clientes, prospecciones de futuro, etc. Y aun así, con toda
esta información, siempre es difícil acertar en las previsiones.
4. ¿Qué hace la
competencia? Investiga quiénes serán los competidores con los que te
disputarás el mercado. Así sabrás si tienen un producto muy parecido al
nuestro, en qué se diferencian, qué políticas de márketing siguen, qué venden,
a qué precio, con qué gastos, qué acciones comerciales desarrollan, etc.
5. Busca tu propuesta
de valor. En la medida de lo posible, intenta ofrecer algo que sólo tú
poseas: calidad, originalidad, atención al público, servicio postventa... Una
idea que vas a poder detectar investigando cuáles son los gustos, deseos y
necesidades insatisfechas de tus clientes potenciales.
6. Finanzas realistas.
Debes realizar una previsión financiera realista. Asegúrate de que vas a tener
un fondo de maniobra suficiente para los primeros meses de actividad. En la
previsión de ventas es recomendable calcular un porcentaje de impagados.
7. Prepara un buen
Plan B. Prepárate para todas las eventualidades posibles. Por ello conviene
que seas previsor y tengas preparados planes de acción para distintos posibles
escenarios: optimista, moderado y pesimista. Así dormirás un poco más
tranquilo.

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